Hace cinco años, cuando decidí dedicar todo mi tiempo a escribir, pensé que una página Web ayudaría a la difusión de mis novelas o al menos, ofrecería información sobre ellas y, perdiendo todo pudor, también sobre mí.

La idea rondaba mi cabeza desde hacía mucho tiempo, pero por falta de él, no podía materializarla. Hoy, dueña de mis horas, lo he podido realizar, sin embargo parece que las editoriales no están por la labor de aceptar autores nuevos. Bubok me brindó la oportunidad de publicar con ellos y aprovechando unos conocimientos que tanto tiempo había utilizado para otros, decidí maquetar yo misma la obra, crear las portadas y aquí os muestro el resultado.

Las novelas se inscriben dentro de un género policíaco clásico con algún matiz negro. La tranquilidad del lector queda compensada con la detención del culpable, pero nunca existe uno sólo porque la vida no es lineal y siempre rodean a los delitos individuales aspectos sociales que por regla general quedan impunes.

La experiencia que relato es antigua, pero no vieja. La memoria histórica no ha llegado a ella pero la mía sí. Candela intenta recuperar un hecho olvidado que sin embargo, en su momento, supuso un paso adelante en la igualdad de la mujer, algo que en 1974, cuando se llevó a cabo, incluso las mujeres eran reacias a contemplar.