A primera hora de la mañana de un viernes 18 de junio de 1976, cuando la gobernanta del hotel se dispone a supervisar las tareas de limpieza, encuentra el cartel de "No molesten" colgado en la puerta. Cuando a las doce decide entrar preocupada porque la clienta forma parte de un grupo de mujeres que suelen abandonar el hotel antes de las nueve, se encuentra con el cadáver de una joven tendido sobre la cama y toda la habitación con vestigios de haber sido registrada.

El primer problema con el que se encuentra la policía es que a la huésped no le han abierto ficha y desconoce su identidad; la protagonista de la serie, Candela, acude junto al inspector jefe Salgado, responsable del Grupo de Homicidios, que le ordena averiguar si a través de un ticket hallado entre el desorden de la habitación, puede conocer algún detalle de la víctima.

Candela consigue su objetivo, pero sus poco ortodoxos métodos le acarrean una reprimenda y no la felicitación que esperaba, situación que se repetirá a lo largo de toda la novela porque la integrante del Grupo Especial de Policía no es muy dada a someterse a las jerarquías.

La investigación lleva a nuestra protagonista a la isla de Tenerife, de dónde era la joven asesinada y allí vivirá una serie de experiencias que en primera instancia parecen señalar como culpable al antiguo novio de la tinerfeña. Candela viaja siempre con su inseparable gato al que cuida con esmero y con el que comparte confidencias.