Siempre quise ser escritora porque para mí la lectura es una pasión; por eso deseaba crear mis propias historias pensando en ofrecer a los demás las mismas horas de placer que a mí me proporcionaban los libros que leía. Sin embargo, el tiempo iba pasando y mi sueño aparecía lejano porque mis días estaban al servicio de la supervivencia. Hoy por fin puedo hacerlo.

De mi padre, un periodista y poeta bohemio, al que sobraban hijos, aprendí también el arte de escribir y la afición por el género policíaco. Todavía llena mi biblioteca parte de la suya, esos libros sobados y entrañables de Editorial Molino o la colección Círculo del Crimen. Fueron mis hermanos -lo mejor que me ha pasado en mi vida-, los primeros en soportar mis historias inventadas, que nunca podía repetir porque no las escribía, sólo se las contaba.

Pasaron los años y puedo cumplir mi sueño: ser escritora. Me ha costado cinco largos años y 15 versiones mi primera novela; la segunda, vino rodada y sin tanto esfuerzo, la tercera está terminada y la serie entera programada, elegidos los temas y llena de proyectos. El esfuerzo ha valido la pena y la soledad que he vivido, también. Ha sido necesario un tiempo de reflexión, correcciones, maduración de la obra y mucho trabajo para que hoy pueda decir que estoy satisfecha con el resultado y me haya decido a ponerlo a la venta en librerías. Para todo el que le interese, aquí está mi jornada.

El día empieza entre las ocho y las nueve de la mañana; desayuno, prensa por Internet y escribir. En estos cinco años dedicada ello he terminado cuatro novelas y tengo en marcha otras dos. Me gusta escribir dos a la vez porque de esta manera, cuando se atasca una, siempre me queda la otra. Las novelas de la serie Candela Luque son mi comienzo y como tal, incluyen la ilusión de nacimiento de esta nueva andadura; todas estarán a la venta a través de BUBOK y distribuidas en las librerías con las que ellos trabajan. Podéis consultar la lista.

Compartir la vida con personajes de papel me ha hecho menos sociable tal vez, pero también me ha permitido el placer de crear unos seres incondicionales que dependen de mí para su existencia y eso llena muchas ausencias. Antes de llegar a ello participaba en el exterior, pertenecía a asociaciones, compartía opiniones en clubs de lectura y frecuentaba eventos que a veces filmaba, pero todo ello quedó atrás porque necesito mi tiempo para crear.

La tarde la dedico a leer; sigo a unos doce autores de los que compro todas sus obras y alguno suelto que me parece interesante, sin contar libros especializados necesarios para documentar la escritura. Lo único que puedo añadir es dar las gracias a todos los que lean esta página y si alguien compra mis novelas será como jugar al póquer y ganar.